El Soldadillo
Había una vez un soldadillo que no le tenía miedo a nada y llegó a un pueblo donde se enteró que en una cueva de ahí, todos los que entraban salían muertos.
Como necesitaba dinero y había una apuesta de que el que saliera con vida la iba a ganar, entonces se preparó para entran a la cueva llevando comida y cosas para pasar la noche. Cuando estaba adentro sintió ruidos y una voz que decía: ¡ caigo, caigo! y cayó una mano desde el techo, luego escucho de nuevo la voz que decía: ¡ caigo, caigo! y cayó la otra mano, otra vez la voz dijo: ¡caigo, caigo! y cayó una pierna, después oyó decir: ¡caigo, caigo! y cayó la otra pierna. Pasó un rato y sintió:¡caigo, caigo! y cayó el tronco, después la voz dijo: ¡caigo, caigo! y cayó la cabeza.
Al rato se armó un cuerpo flacuchento y el soldadillo le dijo: ¿ oiga iñor, porqué está tan flaco? ¡ sientese conmigo a comer este rico pollito!. El soldadillo comió y le metió "conversa" al flacuchento y éste le contó que cada vez que hablaba, el que lo escuchaba salía corriendo y se moría del susto, lo único que quería era que lo enterraran, ya que a él le había sucedido una desgracia y quedo ahí botado por muchos años y el que le diera cristiana sepultura iba a encontrar una bolsa con monedas de oro, en ese lugar donde él estaba. El soldadillo lo escuchó y luego le dio sueño y se puso a dormir.
Al otro día lo estaban esperando afuera con un cajón de muertos para llevárselo, pero todos quedaron con la boca abierta al verlo salir caminando como si nada. Le dieron el pago por la apuesta y se fue para cumplir con la promesa que le había hecho al flacuchento, que consistía en darle cristiana sepultura y encontró las monedas de oro que el hombre le había prometido.
El soldadillo después se fue del pueblo para seguir su camino de aventuras.
FIN
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